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El legislador provincial se alineó a la vertiente que comandan los intendentes Ascúa de Paso de los Libres, Haadad de San Roque y Sanánez de Santa Lucía, sector que se fortalece de cara a las elecciones de 2019. Los nuevos esquemas se reproducen ante la crisis de representatividad. El peronismo que ya no sabe cómo retomar la iniciativa, dejó ir un hombre clave.

ECO-CAMBIEMOS rápido de reflejo ubicó a Roberto Miño como Vice Presidente Segundo en la línea sucesoria del Honorable Senado de la provincia. La mafia con el clan Martínez LLano no apoyó la moción y desnudaron su enojo, algo que en política tiene un costo alto.

La profunda crisis que vive el peronismo a escala nacional genera una diáspora entre sus referentes correntinos, que, ante el alto grado de internismo y la aparición de varias líneas, aceleran el desmembramiento del Partido Justicialista (PJ) al hallarse lejos del poder.

En este contexto, el senador provincial Roberto Miño abandonó el bloque del PJ que no estaba dispuesto a apoyar su candidatura en la Vice Presidencia Segunda.

“Sigo siendo del PJ, sigo trabajado con el PJ para acercar a intendentes del peronismo al Gobierno provincial. Estuve gestionando con Santa Lucía, Lavalle, Pago de los Deseos”, dijo Miño dejando en claro en cuál de los esquemas en puja jugará de ahora en adelante.

El esquema de los intendentes se fortalece en la medida que la interna partidaria crece. Entienden que ellos son el primer escudo que tiene la militancia justicialista para afrontar la “sequía que los asola” por este tiempo, lejos del poder. Por ello, priorizan una relación adulta con el gobernador Gustavo Valdés, en pos del bienestar de sus ciudades.

“Ha sido una decisión personal de apartarme del bloque, pero no la conformación de un monobloque”, expuso el senador provincial al ser consultado respecto de la posibilidad de que se conforme un monobloque.

Miño siempre tuvo una posición sensata en lo que refiere a preservar la institucionalidad de la provincia y, sobre todo, evitó siempre quedar entrampado en estrategias partidarias para obstruir proyectos importantes.

Esto, sin duda, molestó a los popes del PJ, que lo tacharon de ser funcional al gobierno de Encuentro por Corrientes + Cambiemos.

“Había algún tipo de disidencia con algunos compañeros luego de mi postura al haber votado el presupuesto a fin de año. Eso no cayó bien en el bloque, y a mí me parecía que el gobernador Valdés al comenzar su mandato debía contar con el presupuesto y toma de créditos. Creo que teníamos que dar señales desde el peronismo de tener una nueva relación con el oficialismo”, manifestó Miño argumentando su posición.

No obstante, también dejó en claro que seguirá dentro de la estructura partidaria y se ubicó al lado de los intendentes de justicialistas que conforman, hoy por hoy, la vertiente más robusta del partido y piden pista en al momento de la toma de decisiones orgánicas.

Si bien los tres que aparecen como mascarones de proa son el intendente de Paso de los Libres, Martín Ascúa; el de San Roque, Raúl Haadad, y el de Santa Lucía, José Sanánez; detrás suyo están el resto de los jefes territoriales que ganaron en las elecciones del 8 de octubre pasado, en una elección que dejó la representatividad del senador nacional Carlos Mauricio Camau Espínola y del exintendente capitalino Fabián Ríos, en terapia intensiva.

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