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Se trata de Florencia González Cabaña, la integrante de la selección nacional de básquetbol adaptado que llevó la llama olímpica de la juventud con ayuda de su novio y protagonizó un momento inolvidable en el relevo del símbolo olímpico tras su paso por Corrientes.
  
Florencia González Cabañas fue una de las relevistas del paso de la antorcha olímpica por la capital correntina. A los 18 años hacía gimnasia en telas en la escuela de Arte TRUCHA que al día de hoy funciona por la calle La Rioja en la Capital de Corrientes, bajo la dirección de la dirigente comprarsera procesada judicialmente Marta Moncada y por sobre quien pesa un pedido de prisión preventiva.

A Florencia la caída le causó una lesión en la médula espinal, que la obligó para el resto de sus días en una silla de ruedas. La responsable de la escuela de Arte mientras tanto goza de la libertad y sigue dando clases.

Ahora con 23 años, ella participó del relevo de la llama olímpica de la juventud. 

Pero no lo hizo sola: tuvo la ayuda de su novio Herbert, que empujó la silla de ruedas y la acompañó en un momento inolvidable.

“Es la mejor imagen que vamos a tener de nuestra relación. Compartimos el honor de llevar la llama olímpica. Desde el primer día, mi novio me acompaña, me cuida y me empuja. Nos conocimos en un aeropuerto, nos buscamos en las redes y nos enamoramos enseguida”, contó González Cabañas.

Después del accidente, mientras estaba en una clínica en Buenos Aires, un amigo la invitó a jugar al básquet en Corrientes y Flor empezó a conocer un nuevo mundo: “Ese día sentí que nunca más me iba a bajar de la silla de básquet. Me encantó el deporte y se transformó en mi pasión”.

Todo pasó muy rápido, llegó la convocatoria a la Selección, se calzó la camiseta 20 como su ídolo Manu Ginóbili y se ganó un lugar en los Juegos Paralímpicos Rio 2016. Hasta fue la primera argentina en jugar al básquet adaptado en Estados Unidos gracias al pase a las Liberty de Nueva York.

“El básquet me dio sueños, una familia y mi pareja. No imaginaba que iba a conocer a tantas personas. Ni tener tantos viajes… La vida me llevó a demostrarme a mí misma que podía, a reinventarme como persona y salir adelante luego del accidente”, dijo.

El mensaje de González Cabañas sirve como ejemplo: “No hay que preguntarse por qué pasan las cosas. Yo, además, perdí a mis padres, pero debés continuar, superar la traba del miedo y no quedarte como víctima. No es fácil que la vida te cambie de esa manera. El deporte me dio una esperanza”.

Esto recién empieza para una luchadora como Flor: “Haber llevado la antorcha me genera mucho orgullo. Jamás pensé que iba a suceder, estando en una silla de ruedas, pero cumplí otro sueño y sumé un logro deportivo. Con mi novio vamos por más. Y siempre juntos”, manifestó por último Florencia González Cabañas al sitio oficial de los Juegos.

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